lunes, octubre 22, 2018

Si no se construye el NAIM, se perdería poco comparado con las consecuencias ambientales

Nuevo aeropuerto
Óscar Monroy, especialista de la UAM
José Antonio Román
 
Periódico La Jornada
Lunes 22 de octubre de 2018, p. 11
Continuar con la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) significaría una catástrofe ambiental de enormes dimensiones, que colocaría a la ciudad y su zona conurbada en gran indefensión ante la escasez de agua, un hundimiento acelerado e inundaciones, aseguró Óscar Monroy Hermosillo, profesor distinguido de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y especialista en temas hidrológicos.
Desde la perspectiva del también presidente de la cuenca de los ríos Amecameca y La Compañía, no habría que preocuparse sobre el futuro del relleno que se coloca como base para levantar el aeropuerto, en caso de que éste fuera cancelado.
La razón es que con el antiguo proyecto de recuperación hidrológica de la zona esa plancha se la va a tragar el lago. Es tan pesada que se va a hundir. Ni vamos a saber de ella, todo lo demás se puede tirar. La naturaleza va a recuperar su espacio, por eso no habrá ninguna pérdida, pero en su lugar ya no debemos construir nada.
Va contra toda lógica
Estudioso del tema desde la primera intentona con el presidente Vicente Fox en 2001, el investigador tiene diversos estudios, análisis y diagnósticos sobre las consecuencias hidrológicas y del medio ambiente sobre el proyecto, el cual vimos avanzar con una impotencia tremenda en los últimos años, pero hoy hay una esperanza con una gran participación de la sociedad.
En varios de sus estudios el investigador del Departamento de Biotecnología de la Unidad Iztapalapa de la UAM, de la que también ha sido rector, advirtió que en el proyecto no se ha valorado bien, se han querido ocultar muchos efectos ambientales adversos que ocasionará su construcción. Tan sólo uno de los más recientes es la devastación de cerros cercanos para extraer material de relleno que repercutirá en el medio ambiente.
El NAIM ni siquiera funcionaría, pues va contra toda lógica ambiental, además que al avanzar en su construcción se generaría una mayor devastación y descontento social de comunidades al ver su impacto y afectación directamente.
Los nueve ríos que llegan en la parte oriente al ex lago de Texcoco ya los entuban con el pretexto de hacer más rápido el cauce, pero en el fondo lo que quieren es adueñarse del líquido para usarla, en su momento, en el proyecto del aerotrópolis que se pretende levantar en la zona aledaña a la terminal aérea, lo que agravaría el problema del agua.
Ya desde Fox era más que obvio que ese lugar no era para construir un aeropuerto. Y contra todos estos argumentos, ahora nos dicen que ya llevan invertido mucho dinero, pero lo que perderíamos aquí ahorita sería una bicoca comparado con todas las consecuencias negativas que tendríamos en un futuro si se sigue la construcción.
El integrante de la Academia Mexicana de Ciencias propuso retomar el proyecto de mitigación y recuperación del antiguo lago de Texcoco, iniciado ya con el Nabor Carrillo, pero que fue traicionado por el gobierno de Enrique Peña.
Agregó que se debe hacer un proyecto hidrológico más grande, que incluya la laguna de Tláhuac-Xico y presas que rodean al Valle de México para almacenar y tratar agua.