Los obispos Raúl Vera y Samuel Ruiz consideraron que México es “un país en conflictividad creciente, alimentada por el gobierno”, y exhortaron a la ciudadanía a organizarse para exigir justicia y compartir la lucha por los derechos humanos.
A las instancias gubernamentales les pidieron, en tanto, asumir su responsabilidad ante millones de mexicanos que “padecen la injusticia y sufren con la impunidad de sus detractores”, y aplicar justicia en los casos de Acteal, Oaxaca, Pasta de Conchos, Atenco, La Parota y demás regiones en conflicto en nuestro país, mediante la reparación del daño y castigo a sus responsables.
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