miércoles, diciembre 09, 2015

Cada informe del GIEI desnuda las mentiras oficiales: expertos

  • Investigadores de la UNAM descartan que sea necesario otro peritaje en Cocula
  • Exigen a autoridades detallar cómo manejaron las muestras que se recogieron en el basurero
  • La estrategia de las autoridades forma parte del intento de desinhibir las movilizaciones sociales
Emir Olivares Alonso
 
Periódico La Jornada
Miércoles 9 de diciembre de 2015, p. 3
Los avances presentados por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) para el caso Ayotzinapa confirman que hasta ahora las autoridades federales han mentido en torno a la desaparición de 43 estudiantes de esa normal, pues ya hay demasiadas evidencias de que no pudieron ser incinerados en el basurero de Cocula, Guerrero, señalaron expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Recordaron que unos meses después de los ataques contra los normalistas, los investigadores Jorge Antonio Montemayor, del Instituto de Física de la UNAM, y Pablo Ugalde Vélez, de la unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), presentaron un reporte en el que, con base en pruebas científicas, desmentían la llamada verdad histórica presentada por la Procuraduría General de la República (PGR).
La información dada a conocer por el GIEI, basada en pruebas y estudios meteorológicos, así como en imágenes satelitales de la región durante la noche y madrugada del 26 y 27 de septiembre de 2014, revela que en varias horas de esos días hubo una lluvia acumulada de 21.8 milímetros en Iguala, y condiciones similares en Cocula.
Al respecto, Montemayor aseguró en entrevista que si bien es posible crear una hoguera en condiciones de lluvia, la cantidad de combustible para incinerar a 43 personas tuvo que haberse elevado en al menos 30 por ciento.
En el reporte que presentó en diciembre junto a su colega Ugalde, realizado con base en la termodinámica, ambos expertos aseguraron que para cremar a 43 personas en un espacio abierto y en condiciones no húmedas se hubieran requerido 30 toneladas de leña o 10 de llantas. Esto hubiera significado el trabajo continuo de entre 15 y 20 personas por más de 14 horas para bajar los cuerpos y los combustibles a la barranca donde la PGR planteó se prendió la hoguera.
Pero –agregó Montemayor– que al darse un terreno mojado por la lluvia acreditada por el GIEI, se necesitarían 42 toneladas de madera y 13 de neumáticos.
Los expertos de la CIDH confirman lo que nosotros ya habíamos dicho. En nuestro informe incluso presentamos información satelital de la NASA, que obtuvimos gracias a unos colegas, que mostraba que en las coordenadas donde se ubica el basurero de Cocula no hubo un incendio en esas fechas; el más cercano se dio a 154 kilómetros de distancia, en un almacén de llantas usadas en Chilapa.
El investigador se pronunció contra la idea de la PGR de hacer un nuevo peritaje en el basurero para definir si hubo o no incendio. Esto debido a que ya hay suficientes elementos para acreditar que no fue así.
Por el contrario, dijo, la PGR tiene que presentar los informes de cómo manejó las muestras que presuntamente se recogieron en ese espacio, si hubo el acompañamiento de personas independientes que verificaran que realmente se levantaron ahí y que no se hayan alterado. También planteó que, pese a que ha pasado más de un año, se puede hacer un estudio científico del suelo donde presumiblemente habrían ejecutado a los normalistas, pues en el terreno debería haber huellas de ADN, se hubiera derramado entre 28 y 56 litros de sangre, que podrían incluso determinar la identidad de los jóvenes.
René Jiménez Ornelas, experto en temas de violencia del Instituto de Investigaciones Sociales, señaló que ya existen varios elementos para aceptar que la llamada “verdad histórica es sólo una mentira que quieren hacer pasar por verdad.
La verdad histórica se cae con evidencias que nos dan los especialistas del GIEI y otros, lo que nos revela que las autoridades no cambian la estrategia de décadas de engañar a los mexicanos. Es esa idea de que afirman una cosa pensando en que nos la tenemos que creer porque es su verdad.
Para el universitario este tipo de métodos está ligado al modelo neoliberal que intenta desinhibir la movilización social, y las mentiras son un factor de control.