viernes, abril 08, 2016

Nuevo peritaje de Ayotzinapa sólo juega con las familias: AI

vie, 08 abr 2016 11:17
Ciudad de México. Amnistía Internacional aseguró que el reciente anuncio del gobierno mexicano sobre los resultados de un nuevo análisis forense en el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos forzadamente no prueba nada, y sólo juega con el sufrimiento de las familias, negándoles su derecho a la verdad y la justicia.
Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de la organización, señaló que este peritaje lo único que prueba es que, “en algún punto en la historia, hubo un fuego o una serie de fuegos en el basurero de Cocula. Durante meses se ha sostenido que en ese lugar habrían sucedido eventos de fuego durante casi una década. Maquillar esos resultados para presentarlos como algo innovador es un enfoque totalmente burdo”.
En un comunicado criticó que las autoridades mexicanas se hayan atrevido a calificar estos hallazgos como conclusivos, tras destacar que el mundo tiene derecho a saber la verdad sobre este caso.
La funcionaria de Amnistía Internacional recordó que el peritaje fue realizado por las autoridades después de que el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes presentara resultados que refutan la teoría gubernamental de que los cuerpos de los estudiantes habrían sido incinerados en el basurero de Cocula.
El GIEI censuró la divulgación de hallazgos preliminares y consideró roto el acuerdo para colaborar con el gobierno en este aspecto de la investigación forense.

Severos cuestionamientos de la CIDH al gobierno de México

  • Critica su reacción negativa ante el informe sobre la situación de los derechos humanos
  • ‘‘Quebrantar el principio de la realidad es una de las primeras manifestaciones de la esquizofrenia’’
Agencias
Periódico La Jornada
Viernes 8 de abril de 2016, p. 5
Washington.
En una sesión ríspida, integrantes del Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) cuestionaron severamente al gobierno mexicano no sólo por los ataques directos en contra de uno de sus funcionarios, sino también por la forma negativa en que ha reaccionado al informe crítico sobre la grave situación que priva en el país en materia de derechos humanos.
En un tono particularmente duro, el comisionado Enrique Gil Botero dijo que desconocer que hay situaciones de violación a estos derechos es quebrantar el principio de realidad. Esta actitud, añadió, ‘‘es una de las primeras manifestaciones de la esquizofrenia’’.
Por su parte, el comisionado Paulo Vannuchi denunció un ‘‘fuerte ataque de autoridades públicas de México’’ a la labor del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la CIDH, y el ‘‘daño irreparable’’ infligido a su secretario ejecutivo, el mexicano Emilio Álvarez Icaza.
‘‘Es un poco cobarde porque debía ser un ataque a la comisión. Todo el trabajo de Emilio fue en nombre de los comisionados’’, añadió.
Vannuchi reconoció que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto rechazó la denuncia, pero destacó que el caso servía para desestimular que instituciones públicas de México y otros países acepten ese tipo de acusaciones.
Así, en la primera de cuatro audiencias públicas sobre casos en México, dedicada a una revisión general de los derechos humanos en el país, la CIDH le pasó cuentas a México por el ‘‘fuerte ataque’’ a su secretario ejecutivo y las críticas lanzadas contra un grupo de expertos del organismo que investigan la de-saparición de 43 estudiantes en Iguala, Guerrero, el 26 y 27 de septiembre de 2014.
En un principio, durante el desarrollo de la audiencia, las organizaciones civiles y representantes del gobierno mexicano discutían la situación de las garantías en México, pero las acusaciones contra el órgano de derechos humanos salieron a colación.
Hace unas semanas, en una denuncia que la Procuraduría General de la República (PGR) aceptó y luego desestimó, un ciudadano acusó al secretario ejecutivo de la CIDH, Emilio Álvarez Icaza, de ‘‘fraude’’ en la investigación sobre la desaparición de los 43 normalistas. El mismo secretario ejecutivo ha reclamado que existe una ‘‘campaña de desprestigio’’ en México contra los integrantes del GIEI, que investigan lo ocurrido con los estudiantes.
Y aunque el gobierno mexicano ha elogiado la investigación y las recomendaciones de los expertos, la labor del grupo no ha estado exenta de enfrentamientos y diferencias con las instituciones mexicanas.
Apenas el miércoles pasado, el GIEI advirtió que romperá con la Procuraduría General de la República (PGR) si no aclara las dudas sobre un nuevo peritaje al basurero de Cocula, con lo que se busca validar la versión oficial presentada en noviembre de 2014, según la cual los jóvenes fueron atacados por policías de Iguala y entregados a sicarios del cártel Guerreros unidos, quienes los habrían asesinado e incinerado sus cuerpos en dicho basurero. Sin embargo, este nuevo peritaje es ‘‘preliminar’’.
En otras sesiones sobre México –en el contexto de la 157 sesión de la CIDH– se abordaron como temas específicos como los derechos de las personas privadas de la libertad y la privatización del sistema penitenciario; las desapariciones de menores de edad, y el acceso a la información y restricciones indirectas a la libertad de expresión.
Sólo la primera fue solicitada por el gobierno mexicano; las tres restantes fueron solicitadas por organizaciones nacionales de la sociedad civil.
Libertad de expresión
Por otra parte, los comisionados y Edison Lanza, relator especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, hicieron una serie de cuestionamientos al gobierno mexicano sobre el tema de la libertad de expresión, a los cuales el subsecretario de Relaciones Exteriores, Miguel Ruiz Cabañas, se comprometió a responder por escrito.
El relator pidió al gobierno de Enrique Peña Nieto que se le permita a él, junto con el relator para la Libertad de Expresión de la Organización de Naciones Unidas, hacer una visita a México para abordar y observar el tema de la falta de transparencia, acoso a la prensa y asesinato de periodistas, en una fecha que podría ubicarse en el segundo semestre del presente año, probablemente en septiembre, según propuso.

Estado esquizoide / Niega violaciones a DD HH

Astillero
 Estado esquizoide
 Niega violaciones a DD HH
 Aislamiento autocomplaciente
 Periodismo controlado
Julio Hernández López
Foto
CORTESÍA POLÍTICA. El Senador panista Javier Lozano Alarcón saluda a su homólogo Manuel Cárdenas Fonseca, quien suplió a la legisladora Mónica Arriola Gordillo, recién fallecidaFoto Marco Peláez
E
l Estado mexicano fue acusado ayer en Washington de sufrir un principio de esquizofreniaen materia de protección y defensa de los derechos humanos, al mismo tiempo que la Secretaría de Relaciones Exteriores afirmaba que no hay rompimiento con el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), la Procuraduría General de la República anunciaba que en fecha próxima habrá una reunión para definir el futuro de ese grupo de expertos, y la vocería de Los Pinos tajantemente daba por terminada la relación con estos.
Los problemas de personalidad del Estado mexicano fueron expuestos durante un periodo de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en la capital estadunidense, donde abundaron los señalamientos de violencia criminal practicada por el aparato institucional mexicano contra sus habitantes. Ante las acusaciones, Miguel Ruiz Cabañas, subsecretario de Relaciones Exteriores de la administración federal, de manera solemne e impasible dibujó en la reunión encabezada por James Cavallaro (presidente de la CIDH) una Peñalandia cargada de colores justicieros, leyes respetadísimas y cumplidas, instituciones honestas y eficaces, vigencia absoluta de los derechos humanos, libertad de prensa floreciente y bellezas de corte similar, disponibles a plenitud en el Banco de la Demagogia. Eso sí, reconoció el subsecretario Ruiz Cabañas, cuando suceden excepciones a la regla, y se reportan secuestros, torturas, asesinatos, presiones al ejercicio del periodismo, distorsiones del sistema de justicia y demás hipótesis infrecuentes, el propio Estado investiga, procesa y sentencia lo que corresponda. El uso de la fuerza militar, por ejemplo, dijo el funcionario, se regula conforme a los estándares internacionales.
La desfachatada postura del Estado mexicano, a través de su representante caradura, llevó a uno de los comisionados de la CIDH, Enrique Gil Botero, a declarar abiertamente que, al desconocer el Estado mexicano que hay una grave situación de derechos humanos en el país, pareciera que es un principio de esquizofrenia. Este término médico es referido en el diccionario de la Real Academia Española como el grupo de enfermedades mentales correspondientes a la antigua demencia precoz, que se declaran hacia la pubertad y se caracterizan por una disociación específica de las funciones síquicas, que conduce, en los casos graves, a una demencia incurable. Los lectores de esta columna con predisposición clínica, ¿rechazan o comparten un diagnóstico así para ser aplicado a la cúpula de la administración federal en curso, que en los hechos no ejerce sólo el gobierno, sino el control del Estado?
En el asunto específico del GIEI, con el gobierno peñista expresando tres posturas con matices diferentes, la decisión de fondo está tomada. El Estado mexicano, presunto esquizoide, ha decidido cerrar la puerta a las indagaciones internacionales que no pueda controlar. Al costo que sea, incluso el del ridículo y la vergüenza más allá de las fronteras, el peñismo se va decantando por el aislamiento autocomplaciente, al estilo de los autoritarismos históricos que han rechazado e incluso perseguido a quienes con legitimidad jurídica, como el caso del GIEI o el relator de la ONU para casos de tortura, preguntan, indagan, documentan y prueban abusos y crímenes contra la población.
Como muestra de esa vocación expulsora, se ha incrementado el volumen de linchamiento público contra los miembros del GIEI. La maniobra más reciente ha sido la de pretender declararlos mediáticamente fuera del caso Iguala por decisión de ellos, casi por un berrinche o pataleta, cuando los expertos lo que han hecho es denunciar el aprovechamiento tramposo de los resultados sin consenso de un estudio sobre fuego en un basurero de Cocula y, respecto a ese punto específico, la decisión de no colaborar más en ese plano ígneo ya desacreditado. Al mismo tiempo, se ha sostenido una campaña de Internet contra los familiares de los 43 desaparecidos y abogados de la causa, mediante mensajes en cascada, robotizados, que les acusan de recibir dinero de narcotraficantes y les colocan en circunstancias de justificar una eventual agresión como si fuera parte de ajustes de cuentas entre delincuentes.
Otro caradura institucional, Jesús Murillo Karam, compareció ante comisiones de legisladores federales. Sonriente, quejándose de que lo único que le duele a estas alturas es un callo en un pie, el constructor de la mentira histórica sobre Iguala tuvo a bien reivindicar su conclusión funeraria a partir del tercer peritaje que habla de 17 incinerados en el tiradero de Cocula, sin demostrar si esas presuntas evidencias corresponden a los 43 normalistas o a otros sucesos. En estos días también serán informados los familiares de los desaparecidos respecto a los resultados de los estudios encargados a investigadores europeos para determinar si los restos puestos al escrutinio de su ciencia confirman muertes de normalistas.
En esa misma sesión de la CIDH participó Carmen Aristegui para dar con su propio ejemplo una constancia de las presiones y retorcimientos con que el ejercicio periodístico es condicionado y sometido en México. Se habló en particular del mecanismo ya tradicional de sujeción de los medios de comunicación a través del manejo discrecional de las partidas presupuestales de publicidad, premiando con largueza a quienes aceptan los dictados oficiales y castigando a los no alineados o medianamente desalineados, no sólo con la supresión absoluta de esa disponibilidad presupuestal, sino también, de manera socarrona, con el pago muy retardado de publicidad contratada y ejercida, en un ahorcamiento financiero que deja a los medios sin liquidez y en circunstancia de pedir ayudas liberadoras de pagos que conllevan compromisos respecto a líneas editoriales. Sobre esos temas, es probable que en el segundo semestre de este año visiten México un comisionado de la CIDH y un relator sobre asuntos de libertad de expresión de la ONU, para palpar la realidad periodística nacional. ¡Hasta el próximo lunes!
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Astillero

Reunión de análisis sobre el caso Iguala entre Omar Betanzos y Ángela Buitrago

Revisaron el nivel de cumplimiento de peticiones de los expertos
Gustavo Castillo García
 
Periódico La Jornada
Viernes 8 de abril de 2016, p. 5
El subprocurador de Derechos Humanos de la Procuraduría General de la República (PGR), Eber Omar Betanzos, y Ángela Buitrago, integrante del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), revisaron el nivel de cumplimiento que el Ministerio Público Federal ha logrado respecto de las peticiones realizadas por los especialistas en torno a las nuevas líneas de investigación del caso Iguala.
En la reunión ‘‘se reiteró el interés de la PGR de dar cumplimiento a los requerimientos hechos por miembros del GIEI al Ministerio Público, con miras al encuentro que se tendrá en los próximos días con los padres y madres de familia de los 43 normalistas desaparecidos, donde se dará a conocer el resultado de los peritajes realizados por forenses de la Universidad de Innsbruck’’, revelaron mandos de la institución ministerial.
Luego de que se dio a conocer el encuentro entre el subprocurador y Ángela Buitrago, Betanzos Torres fue entrevistado brevemente y se le preguntó por qué no se dieron a conocer los procedimientos y la mecánica empleada para determinar que sí hubo un incendio en el basurero de Cocula.
El funcionario comentó que la PGR y el GIEI no solicitaron a los seis expertos en fuego que entregaran un informe que incluyera los procesos y técnicas mediante las cuales se llegó a la conclusión de que sí hubo conflagración donde –según la versión oficial– los 43 normalistas habrían sido incinerados.
‘‘La PGR y el GIEI solamente solicitaron al grupo de expertos en fuego que entregaran una opinión conclusiva por escrito (…) y no incluimos dentro de las bases, porque respetamos la autonomía de este grupo con las mayores credenciales académicas, su proceso deliberativo; es decir, nosotros no les requerimos una manifestación de qué manera llegaron a la conclusión que fue entregada.’’
El encuentro entre el funcionario y la experta internacional se realizó un día después de que los integrantes del GIEI señalaron que no participarán más en los peritajes relacionados con el basurero de Cocula.
De la reunión, la PGR publicó en su cuenta de Twitter una imagen del subprocurador Betanzos Torres y Ángela Buitrago.

jueves, abril 07, 2016

La verdad y la justicia, maltratadas


L
os integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) respondieron ayer, en conferencia de prensa, al anuncio hecho el pasado viernes por el subprocurador Eber Betanzos y el perito Ricardo Torres, quienes presentaron en público datos de un estudio aún no concluido que realiza en el basurero de Cocula un grupo de peritos en fuego, según los cuales existe evidencia suficiente, incluso observable físicamente, para afirmar que sí existió un evento de fuego controlado de grandes dimensiones en el basurero de Cocula y que al menos 17 adultos habrían sido incinerados en ese sitio.
Como se recordará, tanto el GIEI como el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) han desmentido, con base en numerosos análisis, la versión, aún oficial, presentada en noviembre del año antepasado por el entonces titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Jesús Murillo Karam, según la cual los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en los sucesos del 26 de septiembre de 2014 fueron llevados a ese basurero, ejecutados e incinerados, y sus cenizas arrojadas en bolsas al cercano río San Juan. Ha de recordarse también que esa explicación generó desde un primer momento numerosos señalamientos críticos por su falta de coherencia interna, por la inconsistencia de las confesiones aportadas como prueba y, sobre todo, por la poca verosimilitud del acto narrado: para reducir 43 cuerpos humanos a cenizas hasta el punto de hacer imposible la identificación por ADN de la mayoría de ellos, se señaló, se habría requerido de una vasta logística cuyas huellas no aparecían por ninguna parte. Desde los primeros meses del año pasado, por añadidura, se determinó, más allá de toda duda, que en el sitio señalado por la PGR habían tenido lugar varios eventos de fuego y que entre los restos hallados había varios que no correspondían a ninguno de los 43 desaparecidos.
El 6 de septiembre de 2015, en su primer informe, el GIEI descartó, con base en el trabajo del especialista en fuego José Torero, que hubiese habido una incineración masiva en el basurero de Cocula entre el 26 y el 27 de septiembre del año anterior. El grupo de expertos y la PGR acordaron, en los días siguientes, la realización de un tercer estudio –adicional a los efectuados por la propia dependencia mexicana y al de Torero– con participación de varios peritos internacionales. Entre las reglas fijadas se estableció que ambas partes realizarían una evaluación conjunta del análisis, que éste sería manejado en forma confidencial y que toda comunicación al respecto se daría en primer lugar a los padres y a las madres de los muchachos ausentes.
Nada de ello fue respetado. La PGR no sólo manejó el trabajo de los expertos en fuego con total opacidad hacia los integrantes del GIEI, sino que optó por dar a conocer, con el desacuerdo de éste, un resultado preliminar que nada aclara y nada aporta al esclarecimiento de lo ocurrido en septiembre de 2014. Los expertos internacionales señalaron ayer que la utilización política (del peritaje aún no concluido) muestra una enorme irresponsabilidad y muy poca sensibilidad por el derecho a la verdad de los familiares, de México y del mundo entero.
Cabe reflexionar, finalmente, que el maltrato de la PGR a los expertos internacionales es, en última instancia, un maltrato a las perspectivas de esclarecer el crimen del 26 de septiembre del año antepasado, a la procuración de justicia, a los familiares de las víctimas, a la sociedad en general y a las instituciones mismas, cuyo descrédito se ahonda y acentúa en cada acto equívoco de sus funcionarios.

Diputados niegan respaldo a expertos de la CIDH

Integran la comisión de seguimiento
Roberto Garduño y Enrique Méndez
 
Periódico La Jornada
Jueves 7 de abril de 2016, p. 10
Los grupos parlamentarios de PRI, PVEM, Panal y PES en la comisión especial que da seguimiento a las investigaciones por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa se negaron a que la Cámara de Diputados respaldara al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y también rechazaron solicitar a la Procuraduría General de la República (PGR) la copia del más reciente peritaje realizado en el basurero de Cocula.
Además, desecharon discutir la solicitud de los padres y madres de los 43 estudiantes para hablar ante el pleno de la cámara, con el argumento de que la Junta de Coordinación Política ya revisa la petición.
Desde el inicio de la reunión extraordinaria de ayer, esas bancadas se negaron a incluir en la orden del día el respaldo al GIEI y la petición al Ministerio Público Federal, a sugerencia del priísta Víctor Manuel Silva Tejeda, secundado por Cándido Ochoa (PVEM).
La diputada Cristina Gaytán (PRD) cuestionó que ‘‘hay una campaña para legitimar la ‘verdad histórica’ de Murillo. Ahora que la PGR tiene un dictamen más que le avala su ‘verdad histriónica’ también hay una ola de ataques contra el trabajo de la comisión, vía la agencia de noticias Notimex, que se dedica a entrevistar a diputados para atacar. Nosotros no somos cómplices de las autoridades ni de diputados que quieren dar carpetazo. La verdad será algo que van a cargar ustedes’’.
La presidenta de la comisión, Guadalupe Murguía (PAN), dijo que el PRI y sus aliados ‘‘acallan a esa instancia legislativa y a las fuerzas políticas, que no se pueden expresar. Lamento que esto sea así y sería importante considerar el sentido de una comisión que no discute, que no puede solicitar información a una autoridad’’.
El diputado Víctor Manuel Sánchez (MC) cuestionó que no se quiere permitir el avance de la comisión, como parte de la estrategia para cerrar la investigación del caso.
Asimismo, al abordar la petición de los padres y madres de los estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos para hablar ante el pleno de la cámara, el legislador sostuvo que aún no se ha cerrado esa posibilidad, además de que las familias ‘‘están en su legítimo derecho de pedir que se les dé la tribuna para intervenir en nombre de los miles de desaparecidos’’.

Cesar campaña de desprestigio contra el GIEI, piden relatores de la ONU a México

  • Cuestionan que se busque desacreditar su trabajo de coadyuvancia en el caso Iguala
  • ‘‘Se deben contrarrestar esos ataques y tomar las medidas necesarias para eliminar el acoso’’
Afp
 
Periódico La Jornada
Jueves 7 de abril de 2016, p. 11
Los relatores de derechos humanos, libertad de expresión y libertad de reunión de la Organización de Naciones Unidas (ONU) pidieron este miércoles al gobierno mexicano que contrarreste la campaña de ‘‘desprestigio’’ contra el grupo de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que investiga la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
‘‘Varias organizaciones nacionales e internacionales y expertos involucrados en la investigación del caso (...) Iguala, incluido el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), han sido objeto de campañas para desacreditar su trabajo y los resultados de sus investigaciones’’, denunciaron los relatores en una carta difundida en México.
El gobierno mexicano ‘‘debe contrarrestar tales ataques y tomar las medidas necesarias para garantizar un ambiente seguro para las personas y la sociedad civil, libre de cualquier tipo de acoso’’, manifestó el relator especial de la ONU sobre el derecho a la libertad de reunión, Maina Kiai.
El GIEI fue formado por un acuerdo entre el Estado mexicano, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la CIDH para tratar de descubrir qué ocurrió con los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa que, la noche del 26 de septiembre de 2014, fueron atacados por policías y luego entregados a narcotraficantes.
El grupo de expertos ha puesto en duda la llamada ‘‘versión histórica’’ de los hechos emitida por la procuraduría, la cual asegura que los estudiantes fueron asesinados por los narcos y sus cuerpos incinerados en un basurero del municipio de Cocula porque, supuestamente, entre los jóvenes había miembros de un grupo rival.
En la carta, el relator especial de los defensores de los derechos humanos de la ONU, Michel Forst, y David Kaye, relator sobre libertad de opinión, expresaron también su preocupación de que en el último mes una ‘‘ola de críticas’’ en medios mexicanos contra los defensores esté ‘‘empeorando el clima para la promoción y protección de los derechos humanos en el país’’.
El secretario ejecutivo de la CIDH, el mexicano Emilio Álvarez Icaza, fue denunciado en marzo por un activista (José Antonio Ortega Sánchez) por supuesto fraude en la gestión de los recursos que el gobierno pagó al organismo por el grupo de expertos, pero el pasado martes la procuraduría consideró improcedente la denuncia por falta de pruebas.
La CIDH denunció el 29 de marzo una ‘‘campaña de desprestigio’’ en contra del grupo de expertos, y el propio Álvarez Icaza dijo que, de proceder la averiguación previa en su contra, sería ‘‘un claro mensaje del regreso al México autoritario’’.

Irresponsabilidad de PGR, difundir datos del peritaje de Cocula: GIEI

  • Anuncia el grupo que no seguirá trabajando con la dependencia en ese tema específico
  • La primera consecuencia de esta acción ‘‘es la ruptura de los espacios de diálogo y credibilidad’’
Foto
Alejandro Valencia, Francisco Cox, Ángela Buitrago y Carlos Beristain (al micrófono), ayer en el Museo Memoria y ToleranciaFoto José Antonio López
José Antonio Román
 
Periódico La Jornada
Jueves 7 de abril de 2016, p. 9
Con la decisión ‘‘unilateral’’ de difundir los resultados del más reciente peritaje del basurero de Cocula, la Procuraduría General de la República (PGR) rompió un pacto de confidencialidad, reprochó el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), el que además sostuvo que dicho reporte es solamente preliminar.
‘‘La utilización política de esta cuestión muestra una enorme irresponsabilidad y muy poca sensibilidad por el derecho a la verdad de los familiares, de México y el mundo entero, para quienes el caso Ayotzinapa se ha convertido en referencia’’, dijo el grupo de expertos. Esta esta acción (la PGR) rompió las reglas, generó desconfianza y no contribuyó al esclarecimiento del caso, acusó.
Los integrantes del GIEI insistieron en que este nuevo peritaje no es concluyente ni resuelve las preguntas de fondo que se les formularon sobre la posibilidad de que los 43 cuerpos fueran quemados en el área, por lo que sólo abona a la confusión pública en el tema. ‘‘El informe no recoge las respuestas pedidas a los peritos, lo cual invalida lo presentado por la PGR’’.
En conferencia de prensa realizada en el auditorio Museo Memoria y Tolerancia, el GIEI lamentó profundamente la decisión tomada por una ‘‘alta instancia’’ del Estado mexicano, y especialmente las consecuencias que tiene para todo el proceso construido de forma paciente y sorteando numerosas dificultades, incluyendo las acusaciones y señalamientos en su contra por parte de quienes no están interesados en la verdad de los hechos.
‘‘Hay sectores que quieren bloquear la investigación, centrar la discusión de nuevo en el basurero, fragmentar el expediente, obviar las otras líneas de investigación o incluso tratar de dar por cerrado el caso’’, advierte el pronunciamiento del GIEI, leído de manera alternada por los cinco integrantes del grupo.
Primero en la lectura, y luego en una larga sesión de preguntas y respuestas, los integrantes del grupo informaron que el GIEI no seguirá trabajando con la PGR en este tema específico del peritaje, aunque se ha solicitado a la procuraduría la realización de una reunión con todos los peritos de fuego que colaboraron en dicho estudio a fin de aclarar lo sucedido.
‘‘El grupo no seguirá colaborando en este caso con un proceso que no se ajusta a los acuerdos tomados, a los estándares internacionales, y que sólo contribuirá a la confusión y el descrédito’’, dice el pronunciamiento.
Sin embargo, el GIEI menciona que ha dicho a las autoridades gubernamentales que cumplirá con el trabajo para el que ha sido convocado, que se centrará en la elaboración del informe final de su segundo mandato –mismo que concluye el 30 de abril–, el trabajo con las víctimas y la revisión final del expediente, así como en la ley sobre la desaparición de personas.
Acusó que quien tomó esta decisión ha contribuido de manera determinante al quiebre de la confianza de este trabajo y ha supuesto un nuevo impacto en los familiares. El derecho a saber de las víctimas es el primer objetivo de esta labor y el modo en que se ha conducido este proceso ha aumentado su malestar, vulnerabilidad e incertidumbre, denunció.
Además, consideró que la primera víctima de esta acción son los espacios de diálogo y la credibilidad construida en este año con las instituciones y las víctimas, que han sido parte central de las acciones desarrolladas.
Estimaron que el reciente anuncio público de que se van a traer resultados genéticos de la Universidad de Innsbruck, llevado a cabo dos días después de esta comunicación, ha extendido la preocupación entre los familiares sobre la conexión en el tiempo entre estos dos casos.
Próximo informe
En el inicio de sus intervenciones, se precisó que el GIEI había decidido no hacer nuevas declaraciones públicas y concentrarse en la redacción de su informe, las gestiones con el expediente, el trabajo con las víctimas y el estudio sicosocial, y continuar con la planeación y realización de algunas diligencias de búsqueda; pero, ante la situación creada por el gobierno en días pasados, se vio obligado a dar su versión de los hechos.
Reconoció que el informe del peritaje lo recibió a mediodía del 31 de marzo, con ‘‘carácter preliminar’’, y no fue notificado de la decisión de la PGR de hacerlo público, cuando ya había sido convocada la prensa desde una hora antes. Tampoco se les mostró el escrito que posteriormente sería leído. Es decir, la difusión del peritaje no sólo fue ‘‘unilateral’’, sino también en contra de la postura del GIEI, que había señalado que no se podía hacer una comunicación de algo provisional y que por tanto no era conclusivo.
Los expertos señalaron que de parte de la PGR se les comentó de manera verbal que el mensaje sería para informar que no se había podido determinar si era posible o no la quema de los cuerpos de los 43 normalistas y que se necesitaban nuevos estudios experimentales para valorar la dinámica del fuego y la necesidad de la cantidad de combustible para la quema de varios cuerpos.
Incluso, el GIEI advirtió que todavía en este momento ni siquiera tiene información del grado de consenso alcanzado o no entre el grupo de especialistas que participaron en la elaboración del peritaje.

miércoles, abril 06, 2016

Difusión de peritaje de Cocula, “irresponsable”: GIEI

mié, 06 abr 2016 13:22
Ciudad de México. El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) calificó de "irresponsabilidad" la difusión del tercer peritaje sobre el basurero de Cocula, presentado a instancias de la Procuraduría General de la República (PGR).
"La utilización política de esta cuestión muestra una enorme irresponsabilidad y muy poca sensibilidad por el derecho a la verdad, de los familiares, de México y el mundo entero, para el cual el caso Ayotzinapa se ha convertido en una referencia", dijo el GIEI.
En conferencia de prensa, los cincos integrantes del Grupo señalaron que este rompimiento de las reglas por parte de la PGR genera una enorme desconfianza y no contribuye al esclarecimiento de los hechos ocurridos el 26 y 27 de septiembre de 2014 y la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.
"El GIEI lamenta profundamente esta decisión y que haya sido tomada por una alta instancia del gobierno mexicano, y especialmente las consecuencias que tiene para todo el proceso que se ha construido de forma paciente y sorteando numerosas dificultades en este más de un año", señala el posicionamiento del grupo de expertos.
Además, recordó que durante este tiempo su trabajo tuvo que hacer frente a acusaciones y señalamientos en su contra "por parte de quienes no están interesados en la verdad en estos últimos meses".
Incluso, señaló que para el GIEI esta manera de manejar la información es una forma de golpear la integridad psicológica de las familias.
En conferencia de prensa, realizada en el Museo Memoria y Tolerancia, los cinco integrantes del GIEI señalaron que cumplirán con la presentación del informe final de este su segundo mandato, el cual termina el próximo 30 de abril.
El Grupo de Expertos informó que ha pedido a la PGR la realización de una reunión con todos los peritos de fuego que participaron en la elaboración de este último estudio. Incluso, advirtieron que no seguirán colaborando en este caso con un proceso de no se ajusta a los acuerdos tomados, a los estándares internacionales y que sólo contribuirá a la confusión y el descrédito.
Señalaron que quien ha tomado esta decisión de difundir un peritaje inconcluso y provisional ha contribuido de forma determinante al quiebre de la confianza y ha supuesto un nuevo impacto en los familiares.
“El GIEI señala que la principal víctima de esta acción es la ruptura de los espacios de diálogo y credibilidad construidos en este año con las instituciones y las víctimas que, aunque no forman parte de nuestro mandato, han sido parte central de nuestras acciones”, dijo.
Así, aunque señalaron que a pesar de que ya no colaborarán con las autoridades en este tema del peritaje, se informó que el GIEI cumplirá con el trabajo para el cual ha sido convocado, y que ahora estará centrado en la elaboración de su informe, el trabajo de las víctimas y la revisión final del expediente, así como en la ley de desaparición de personas.
Insistieron que hay sectores que pretenden bloquear la investigación, centrar la discusión de nuevo en el basurero, fragmentar el expediente, obviar las otras líneas de investigación e incluso tratar de dar por cerrado el caso.
“Nuestro futuro informe tratará de ser una contribución efectiva para los familiares y para México, no una herramienta para generar más polarización, sino que se den las necesarias transformaciones que México necesita: en el sistema de investigación y lucha contra la impunidad, en la atención a las víctimas y en la búsqueda de los desaparecidos”, dice.

En 20 días, los cinco integrantes del GIEI presentarán su informe final sobre los 43

  • Quedó descartada una posible ampliación del plazo para realizar su trabajo
  • Durante los pasados tres meses la colaboración entre la PGR y el grupo vivió momentos difíciles
Blanche Petrich
 
Periódico La Jornada
Miércoles 6 de abril de 2016, p. 11
A marchas forzadas, los cinco especialistas del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) redactan lo que dentro de 20 días a más tardar presentarán como su informe final sobre el caso Iguala, después de 13 meses de trabajo.
No tendrán ya más margen para ampliar las investigaciones de líneas que quedaron inconclusas y, sobre todo, para alcanzar el objetivo de su búsqueda –dar con el paradero de los 43 jóvenes de Ayotzinapa desaparecidos–, ya que el pasado 29 de marzo el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, cerró formalmente la puerta a una posible ampliación del plazo de labores del GIEI.
Esta ampliación del plazo por tiempo indefinido es una prerrogativa de quienes firmaron el convenio tripartito (Estado mexicano, familias de las víctimas y Comisión Interamericana de Derechos Humanos), que dio pie a la creación del GIEI. Está plasmado en el punto 10 del convenio firmado el 12 de noviembre de 2014, y establece que el mandato podrá extenderse por el tiempo necesario para el cumplimiento de su objetivo, ‘‘en consulta con las partes’’.
Durante los pasados tres meses, la colaboración entre la Procuraduría General de la República (PGR) y esta instancia internacional de coadyuvancia transitó por momentos de fricción, como reveló el propio GIEI el pasado 21 de febrero, cuando denunció en conferencia de prensa una serie de ‘‘obstáculos, filtraciones ilegales y desvíos de información’’ que, dijeron, ‘‘ponen en riesgo’’ los avances de la investigación del caso Iguala.
En esa ocasión también denunciaron campañas de medios de comunicación y de algunos actores de la ultraderecha mexicana ‘‘de descalificación personal e infamia’’, con el fin de cerrarles el espacio ‘‘con trillados estigmas políticos utilizados contra los defensores de derechos humanos’’.
Pero la relación entre la PGR y el GIEI hizo crisis el viernes de la semana pasada, en torno al llamado tercer peritaje (que en realidad sería el quinto) sobre si los días 26 y 27 de septiembre de 2014 los cuerpos de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa (o 19, o 17 de ellos, según las versiones ajustadas posteriormente) habrían sido incinerados en el basurero de Cocula.
Este peritaje fue decidido en un acuerdo firmado en sesión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington (19 octubre), por la PGR, las víctimas y sus defensores y el GIEI. Se determinó que un grupo de peritos internacionales designados por consenso realizaría un nuevo estudio en el lugar citado. Se convino que se daría a conocer un documento único y conclusivo; que las conclusiones tendrían que ser definidas por consenso pero, en caso de que no fuera posible, cada uno de los peritos podría expresar su disenso y sus reservas.
Y sobre todo, como principio básico, que antes de salir a los medios de comunicación el informe se haría saber a los padres y madres de los jóvenes.
Pero el desenlace fue otro. El viernes pasado, la procuradora Arely Gómez y el subprocurador de Derechos Humanos de la dependencia, Eber Betanzos, quien está formalmente al frente de la investigación desde que se resolvió sacar de la averiguación previa a la Seido, entregaron en sobre sellado un informe parcial del estudio del Grupo Colegiado de Expertos en Fuego a Carlos Beristain, del GIEI, al tiempo que le anunciaban que ese mismo día lo darían a conocer en conferencia de prensa.
El reporte parcial, según se dio a conocer, tiene algunos puntos valorativos y no contiene los fundamentos científicos del proceso; no está firmado de conformidad por todos los peritos (sólo uno, el texano Ricardo Damián Torres, estuvo presente) y no se especificó si la afirmación de este documento, de que ‘‘existe evidencia suficiente para afirmar que sí existió un evento de fuego controlado de grandes dimensiones’’, se refiere específicamente a la fecha de los hechos, 26 y 27 de septiembre de 2014.
Todos los acuerdos, acusó al día siguiente el GIEI, fueron rotos. Apenas este martes por la tarde-noche el colectivo de padres de familia pudo conocer las conclusiones de estos peritos (que hasta el momento no se han pronunciado), en una reunión a puerta cerrada con sus defensores de Tlachinollan y el Centro Pro de Derechos Humanos.
De este modo culminó el nuevo diferendo entre la procuradora, el subprocurador y el GIEI. Para hacer frente a esta situación, este miércoles los cinco expertos ofrecen una conferencia de prensa.
Hay un antecedente similar, registrado en septiembre del año pasado. Cuando la procuradora Arely Gómez recibió el primer informe del Instituto de Medicina Legal de Innsbruck, que realiza estudios de genética de alta tecnología sobre los fragmentos de huesos presentados por el gobierno mexicano como de los estudiantes, se adelantó sin hablar previamente con los padres y anunció a los medios que el cotejo de ADN había dado positivo con uno de ellos, Jhosivani Guerrero.
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) cuestionó a la PGR, aclarando que el indicio genético encontrado en Innsbruck es ‘‘débil y no conclusivo’’. Y recordó además que siguen teniendo ‘‘serias interrogantes sobre las muestras analizadas’’.
A pocos días de que concluya el ciclo del GIEI en México, la PGR regresa al argumento de la ‘‘verdad histórica’’ sobre el caso Iguala, emitida en su momento por el procurador Jesús Murillo Karam. Aunque ya no se habla de 43 cuerpos incinerados en Cocula, se retoma la versión de que fueron 17. Esas fueron las versiones iniciales extraídas de las primeras declaraciones de los presuntos sicarios.

El gobierno teme que se llegue a la verdad: Solalinde


De la Redacción
 
Periódico La Jornada
Miércoles 6 de abril de 2016, p. 10
Al gobierno de Enrique Peña Nieto no le interesa conocer la verdad de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, pues sabe perfectamente dónde están los estudiantes, asentó el sacerdote Alejandro Solalinde, fundador del albergue de migrantes Hermanos en el Camino, de Ixtepec, Oaxaca.
En breve entrevista antes de platicar con los campesinos del Movimiento El Campo es de Todos, que desde hace nueve días mantienen un plantón en las inmediaciones de la Secretaría de Gobernación, el religioso apuntó que el gobierno no quiere que el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes se quede más tiempo en México, porque ‘‘va a llegar a la verdad’’.
Agregó que ‘‘es lamentable que el gobierno no quiera que se toquen líneas clave de investigación, como es la heroína, los integrantes del Ejército Mexicano implicados y que a todas luces tratan de zafarlos de los casos de Ayotzinapa y Tlatlaya’’.
Es, resumió Alejandro Solalinde, ‘‘la desesperación del gobierno de México ante la aproximación a la verdad’’.

martes, abril 05, 2016

Cocula: chicana gubernamental


Luis Hernández Navarro
U
na chicana, según el diccionario de la Real Academia Española, es una artimaña, un procedimiento de mala fe. Una chicana fue, lisa y llanamente, lo que la Procuraduría General de la República (la PGR) hizo al dar a conocer de manera unilateral y sesgada los resultados preliminares del tercer peritaje sobre el basurero de Cocula.
La chicana comenzó desde la misma conferencia de prensa a la que la PGR convocó para difundir el peritaje preliminar. Ante los medios de comunicación, el subprocurador Eber Omar Betanzos, y Ricardo Damián Torres, director regional para América Latina de la firma PT&C/LWG Forensic Consulting Services, con una importante cartera de negocios en México (http://goo.gl/cQjIY5), dieron la bienvenida a los presentes y leyeron dos documentos. Todo en apenas unos cuatro minutos. Al terminar agradecieron la presencia de los periodistas, se levantaron de la mesa y se fueron. A pesar de la importancia del tema, no permitieron ni una sola pregunta. ¡Ni una!
A la conferencia de prensa no asistieron los otros cinco expertos en materia de fuego. Tampoco los integrantes del Grupo Interdiciplinario de Expertos Independientes (GIEI). Todos tendrían que haber participado.
La PGR y el GIEI firmaron un acuerdo en febrero pasado en el que se fijaron las bases para el nuevo estudio. Allí se estipuló que los peritos debían guardar confidencialidad sobre el trabajo realizado y que todas las fases del estudio se realizarían de consenso. El pasado 1º de abril, la procuraduría rompió el convenio.
A pesar de que ninguno de los expertos podía acudir como vocero o representante del grupo, sin presentar de manera clara a los integrantes, y sin explicar por qué había sido elegido, Ricardo Damián Torres, que fue seleccionado a la comisión de expertos de fuego por la procuraduría, fue presentado a los periodistas por parte del subprocurador Betanzos como el vocero de sus compañeros.
El informe preliminar dado a conocer por la PGR rompe el acuerdo signado el 29 de octubre de 2014 entre el presidente Enrique Peña Nieto y los familiares de los 43 jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa. El documento señala que ninguna dependencia del gobierno federal dará información a la prensa sobre el avance de la búsqueda y de la investigación, sin notificar previamente a una comisión mixta de seguimiento e información. Ni los padres ni sus representantes fueron informados de lo que se dijo en la conferencia de prensa.
En una reunión con el GIEI, previa a la conferencia de prensa, Damián dijo que lo que iba a informar en ésta era que no se había podido determinar si el hecho habría ocurrido o no, y que el equipo necesitaba nuevos estudios y pruebas experimentales para determinarlo. Mintió. Ante los medios de comunicación, se refirió a partes del contenido de un informe provisional, no analizadas por el GIEI, y que no tienen el consenso del resto de los expertos de fuego. Volvió a mentir.
En el documento que Damián Torres leyó a los periodistas en un español con marcado acento estadunidense, trató de revivir la verdad histórica del gobierno federal. Tramposamente, dijo que sí existió un evento de fuego controlado en el basurero de Cocula; que 17 adultos fueron quemados en el lugar, y que las condiciones de tiempo y circunstancias indican la posibilidad de que fueran quemados 43 cuerpos, aunque sólo con una prueba a gran escala podría confirmarse esa hipótesis.
Tramposamente, porque Torres adelantó información de una investigación que aún no concluye, presentándola como si fuera definitiva. Porque antes de la conferencia de prensa del 1º de abril, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) había documentado que en el basurero de Cocula se encontraron restos de 19 personas, pero que no hay evidencia de su identidad ni de cuándo fueron depositados allí. Porque el ejecutivo de PT&C/LWG Forensic Consulting Services no especificó cuándo pudo haber ocurrido ese fuego. Porque el mismo EAAF había reconocido la existencia de varios fuegos en el basurero de Cocula anteriores al 26 de septiembre de 2014.
Nada más terminar la conferencia de prensa, se lanzó en redes sociales un intenso bombardeo contra el GIEI, continuación del que comenzó a partir de que los expertos hicieron cenizas el relato de la PGR. Miles de boots se dedicaron a tratar de revivir la verdad histórica y a calumniar a la comisión. Después, para tratar de rematar la ofensiva, entraron en acción los columnistas del régimen.
La chicana gubernamental fue respondida por el GIEI, que advirtió que la PGR había roto el acuerdo de trabajo sobre el tema del basurero, vista la falta de cumplimiento del acuerdo de Washington y de los acuerdos tomados para este caso en el camino. También supone una ruptura de los criterios establecidos en las bases del estudio.
Adicionalmente, el EAAF salió al paso de la maniobra de la procuraduría. En un detallado documento, refutó paso a paso las mentiras e inconsistencias de Damián Torres. El tercer peritaje no liga el fuego con los 43, concluyó.
Mientras, la campaña contra el GIEI sigue adelante. Distintas plumas cercanas al gobierno insisten falsamente en que, salvo por el fuego del basurero de Cocula, no hay diferencias sustantivas entre el relato gubernamental y el informe del GIEI. Cualquier lector cuidadoso del trabajo de los expertos independientes puede darse cuenta de que esto es mentira.
En la misma dirección se ha querido confrontar los informes del GIEI y del EAAF, a pesar de que son complementarios. Es un embuste decir que las conclusiones de los forenses argentinos desmienten las de los expertos independientes; por el contrario, las confirman.
La última chicana de la PGR, enfilada en su estrategia de no renovar el convenio de colaboración con el GIEI, tendrá como consecuencia la destrucción de un sólido canal de interlocución con los padres de los 43, el avivamiento de las protestas radicales en Guerrero y un mayor descrédito del gobierno mexicano en el mundo. Por lo visto, la administración de Peña Nieto está empeñada en que la noche de Iguala lo persiga más allá de su sexenio.
Twitter: @lhan55

Incertidumbre histórica

Pedro Miguel
U
na vez destruida toda verosimilitud de la verdad histórica y puesta en evidencia la determinación del gobierno federal de urdir una mentira histórica para encubrir algo aún más truculento y sórdido que esa fábula, la Procuraduría General de la República (PGR) se concentra ahora en fabricar una incertidumbre definitiva sobre el destino de los 43 muchachos normalistas que fueron desaparecidos en Iguala el 26 de septiembre de 2014 por fuerzas del Estado. La construcción de la incertidumbre como lápida final para un crimen incómodo es un conocido recurso de autoexculpación del poder político. Claro que en términos de imagen lo más conveniente es ofrecer una explicación plausible que desvíe la atención de los culpables reales y la haga recaer en culpables inventados o que la constriña a unos autores o cómplices materiales de poca monta. Pero si eso no es posible, más vale pasar por ineptos que por criminales. ¿Quiénes ordenaron los asesinatos de los Kennedy? ¿El de Olof Palme? ¿El de Colosio? Misterio. Las pesquisas iniciales de esos delitos fueron inmundas, más pensadas para oscurecer que para aclarar; se dejó pasar el tiempo, se destruyeron pruebas, se ocultaron testimonios y se fabricaron otros, se sembraron pistas falsas, el enredo acabó por ser inexpugnable y los asesinos quedaron a salvo de la justicia.
“Si la sociedad no acepta nuestra versión de lo ocurrido en Iguala –parecen calcular ahora los operadores del peñato–, al menos que no quede al descubierto nuestra determinación de construir un desenlace imaginario; si instancias internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), los Expertos Argentinos en Antropología Forense (EAAF) y el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) insisten en descubrir incoherencias, falsedades y deficiencias, arrojemos lodo sobre ellas, vía interpósitas personas (o muchedumbres virtuales de peñabots) para restar credibilidad a sus señalamientos. Negociemos: tú no aceptas nuestra ‘verdad histórica’ y nosotros no reconoceremos nunca que mentimos en forma deliberada, así que convengamos un descuento de 50 por ciento y dejémoslo en incertidumbre histórica”.
Aunque, en realidad, no hay negociación alguna, sino un puñetazo sobre la mesa. No fue otra cosa la patética presentación ante medios del subprocurador Éber Omar Betanzos y su especialista Ricardo Damián Torres –lectura de un boletín sin espacio para preguntas– a fin de poner sobre la mesa, de manera sesgadísima, algo del no concluyente ni concluido peritaje del Grupo Colegiado de Expertos en Fuego. Ese acto unilateral violentó los acuerdos básicos de trabajo que habían sido adoptados por la PGR y el GIEI, los compromisos con los padres de los 43 muchachos, las reglas que se había fijado para el desempeño del equipo de especialistas en fuego, la verdad y la decencia.
El hecho de que algunos restos humanos fueron incinerados en Cocula se sabe desde hace mucho, como se sabe, también, que no pertenecían a ninguno de los normalistas. Ello exhibe la pavorosa ruptura del estado de derecho en tiempos del calderonato y del peñato, pero no fortalece de manera alguna la historia de Jesús Murillo Karam. En suma, el espectáculo encabezado por Betanzos fue diseñado para hacer creer que la verdad histórica tiene algún porcentaje de certeza y que el GIEI mintió, a fin de justificar la decisión gubernamental de poner fin a la misión del grupo en el territorio nacional.
Se trata, pues, de un episodio más en el desempeño del gobierno federal caracterizado por la indolencia, el descuido y el desaseo, las omisiones, la obtención de confesiones bajo tortura, el ocultamiento de pruebas, la opacidad, la criminalización de las víctimas, la distorsión sistemática de los resultados científicos, las campañas sucias y a trasmano contra los expertos independientes, el incumplimiento de acuerdos y de reglas previamente establecidas. Urgía echarle al crimen una capa más de inconsistencias y contradicciones para diluir las certezas –las únicas posibles: que la PGR sigue ocultando la verdad– y extender la impresión de que es imposible saber qué ocurrió aquella noche. Para decirlo rápido y a falta de mejor adjetivo, fue un acto procuraduriento a más no poder.
Han transcurrido 18 meses y medio desde la agresión contra los muchachos normalistas y el régimen sigue negándose a revelar la verdad de lo sucedido. Si no se ejerce ahora una presión social decisiva que reivindique la lucha incansable de los padres de los 43 y el valioso trabajo del GIEI y de los EAAF, el peñato se saldrá con la suya y podrá imponer como solución final la incertidumbre histórica, la impunidad y el encubrimiento.
Twitter: @Navegaciones

El Estado mexicano: ¿de nuevo a patear el tablero?


Magdalena Gómez
N
o hay palabras para de­finir las más recientes acciones del Es­tado mexicano en relación con el Grupo In­terdisciplinario de Expertos Inde­pendientes (GIEI) y, por ende, con el caso Ayotzinapa, y, a la vez, rechazar el informe de la CIDH sobre la grave crisis de derechos humanos en nuestro país.
Esta semana se juntarán ambos extremos en el espacio interamericano con el telón de fondo del paradigma de derechos humanos que en 2011 se incorporó a la Constitución para fortalecer en el plano interno las normativas internacionales. El jueves 7 se realizará una audiencia solicitada por México, muy probablemente para reiterar su rechazo al informe recibido. Previamente se realizarán intercambios urgentes entre la CIDH y el gobierno para abordar y definir posturas en torno al destino de la investigación sobre la desaparición en 2014 de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos. Para hablar claro, porque es lo que está en juego en la estrategia de patear el tablero respecto de la asistencia técnica del GIEI.
Cabe sospechar que tal estrategia existe: el subsecretario de Gobernación, Roberto Campa, anunció que se otorgará la reparación del daño a las víctimas directas o indirectas del caso Ayotzinapa a partir de un diagnóstico de impacto sicosocial en el cual, deslizó, participarían el Centro Pro de Derechos Humanos y una institución académica, sin referir su nombre, lo cual obligó a los padres de los estudiantes a deslindarse frente a tal medida. En paralelo, la Procuraduría General de la República (PGR) integró una averiguación previa contra el secretario ejecutivo de la CIDH, a raíz de una acusación por fraude de una organización proclive al trabajo sucio, pues, a su juicio, la persona acusada, de nacionalidad mexicana y amplia trayectoria en el país, Emilio Álvarez Icaza, dispuso en su favor de los recursos del gobierno aportados con motivo del acuerdo firmado el 18 de noviembre de 2014 entre la CIDH, el Estado mexicano y los representantes de los jóvenes desaparecidos. Tan evidente despropósito obtuvo respuesta de la PGR para abrirle investigación al funcionario de la Comisión Interamericana. Así de claro, días después, con tono enérgico, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, anunció a los medios que el GIEI se irá del país este mes, cuando concluya su segunda estancia de medio año. Sin importar el estado que guarden las investigaciones sobre los 43 normalistas de Ayotzinapa desparecidos en Iguala, les sugirió apurarse a terminar su informe. Tal postura no se comunicó a las instancias formalmente involucradas y violentó el procedimiento acordado para que la CIDH, en acuerdo con las partes, defina el fin de la cooperación técnica. Recordemos que tal anuncio fue precedido de una intensa campaña contra los integrantes del GIEI que obligó a la propia CIDH a salir en su defensa.
Y como cereza del pastel, hace cuatro días se presentó el informe de los peritos expertos en dinámicas de fuego sobre el basurero de Cocula sobre el cual se apuntan conclusiones, sin ofrecer elementos técnicos, que validan la muy funcional verdad histórica del ex procurador Murillo Karam. Sin mayor explicación, se concluyó que hubo un evento de fuego controlado, que al menos fueron quemados 17 seres humanos adultos y que para determinar si fueron 43, como señalaron los detenidos por estos hechos, se realizarán otras pruebas. De inmediato el GIEI emitió un posicionamiento, el más enérgico, en el que señala que la PGR rompió el acuerdo sobre el nuevo peritaje del basurero de Cocula, Guerrero, al asumir una decisión unilateral y romper la confidencialidad. La PGR dice que no fue unilateral porque el sobre con el informe se abrió en presencia de un integrante del grupo de expertos y ya con la presión encima ha aclarado que es un informe provisional.
Por su parte, el equipo argentino forense que resultó mencionado en el informe malicioso de los expertos en fuego, leído por uno de ellos en ausencia del resto, también fijó dura postura y lanzó preguntas técnicas que confrontan seriamente al predictamen. Los padres de los estudiantes desaparecidos definirán su postura en las próximas horas y puede ser de ruptura total con el gobierno. Mientras, el presidente de la CIDH, James L. Cavallaro, en entrevista con la revista Proceso sobre la crisis de derechos humanos que sostiene la CIDH, y a propósito de la decisión anunciada por Osorio Chong, deslizó un comentario que augura que la tensión subirá, pues hay temas en la agenda que son explosivos para el ex gobernador del estado de México, hoy Presidente de la República: Es casi como decir que el Estado mexicano no se responsabiliza del caso Atenco. Al Estado no le corresponde decir eso. Es su opinión; vamos a recibirlo y la comisión va a decidir. (Jesús Esquivel, 3/4/16). ¿Así o más claro? ¿Fueron esos ecos los que llevaron a patear el tablero, como hicieron con el zapatismo en 2001? Es pregunta.

Padres de los 43 desaparecidos evalúan romper con el gobierno

No vamos a aceptar el peritaje de la PGR, subrayan
Sergio Ocampo y Juan Carlos G. Partida
Corresponsales
Periódico La Jornada
Martes 5 de abril de 2016, p. 18
Padres de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa desaparecidos en septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, comenzaron ayer a implementar un plan de movilizaciones que acordaron el domingo pasado con organizaciones sociales. Acusaron al presidente Enrique Peña Nieto de mentirles y traicionarlos. Por ello, apuntaron, lo vamos a derrocar. Le decimos que vamos a continuar con la lucha hasta encontrar a nuestros hijos.
Los padres visitaron radiodifusoras ubicadas en Chilpancingo y Radio UAG, de la Universidad Autónoma de Guerrero. Ahí expresaron que la Procuraduría General de la República (PGR) y Peña Nieto nos mintieron. Insisten en que nuestros hijos murieron en el basurero de Cocula. Advirtieron: No vamos a aceptar los resultados del tercer peritaje que presentó la PGR.
Una madre sostuvo: Nuestros hijos no están muertos. El gobierno de Peña Nieto está protegiendo al ex gobernador (Ángel Aguirre Rivero), al ex alcalde de Iguala (José Luis Abarca) y a los militares. Por eso bloqueó las pesquisas.
A su vez, Vidulfo Rosales Sierra, abogado del Centro de Derechos Humanos la Montaña Tlachinollan, presente en Radio UAG, indicó: Para nosotros, los 43 compañeros no fueron incinerados en Cocula. Consideró que los mexicanos ya no creen en ninguna versión, porque se manoseó el proceso. Anunció que mañana se reunirán con expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para analizar sus próximas acciones, y ya después vendrán las movilizaciones.
Agregó: Se analizará llevar a cabo un rompimiento con el gobierno federal. Creemos que ya lo propició, ya lo hizo en la práctica; es muy difícil seguir dialogando con él, ir de rodillas o agachados a una relación desigual, en la cual nos han golpeado y abofeteado, y eso no es digno.
Mientras tanto, Epifanio Álvarez y Emiliano Navarrete, padres de dos de los 43 desaparecidos, afirmaron en Guadalajara, Jalisco, que la lucha por localizar a sus hijos y al resto de los estudiantes continuará hasta el final.
Exigimos a la PGR que la investigación continúe por tiempo indefinido, hasta que se dé con el paradero de los muchachos. El grupo de expertos internacionales debe llegar al final de sus indagatorias y no dejarlas a medias, porque el gobierno, aunque dice que está de la mano con nosotros y brinda apoyo, la realidad es todo lo contrario, dijo Álvarez.
De visita en Guadalajara, donde participaron el pasado fin de semana en la reunión regional preparatoria de la Comisión Nacional Provisional de la zona norte de México, a la que asistieron representantes de ocho estados, Álvarez afirmó que la PGR sigue sin pistas. Los policías encarcelados tras la desaparición de los normalistas fueron acusados de tráfico de drogas o posesión de armas de fuego, es decir, aún no hay responsables de la desaparición de los 43, aseveró.

Piden nuevo mandato para Expertos Independientes

Clausuran la PGR de manera simbólica
José Antonio Román
 
Periódico La Jornada
Martes 5 de abril de 2016, p. 17
Integrantes del plantón de los 43 detenidos y desaparecidos clausuraron anoche de manera simbólica las instalaciones de la Procuraduría General de la República (PGR), en demanda de un nuevo mandato para el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que colabora en la investigación de los estudiantes de Ayotzinapa.
En ese acto, al que asistieron unos 30 integrantes de esa organización, también rechazaron el contenido del tercer peritaje sobre el basurero de Cocula, con el que las autoridades pretenden falsamente hacer creer que los jóvenes fueron ejecutados e incinerados en ese lugar.
Además, exigieron al gobierno federal el cese inmediato de la campaña de desprestigio contra los miembros del GIEI.
Sobre las rejas de la PGR fue colocada una manta negra, en la cual se lee el mensaje Ayotzinapa somos tod@s, escrito con tinta blanca. También una enorme lona con las imágenes de los 43 desaparecidos.
Las organizaciones civiles transmitieron el video Mirar morir, de Temoris Grecko.

La PGR presentará en mayo resultados finalessobre la desaparición de los 43

  • Mañana recibirá la dependencia un informe sobre el estudio de restos óseos
  • Rechaza el subprocurador de Derechos Humanos que se violara acuerdo de secreto con el GIEI
Alfredo Méndez
 
Periódico La Jornada
Martes 5 de abril de 2016, p. 17
La Procuraduría General de la República (PGR) estará en condiciones de presentar resultados finales sobre la investigación relacionada con la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa a finales de mayo próximo, informaron a La Jornada funcionarios de la dependencia federal que participan en la indagatoria de la Subprocuraduría de Derechos Humanos.
Estamos casi concluyendo la investigación complementaria. Mañana recibiremos información de Innsbruck sobre el estudio de restos óseos y una vez que sean aportados todos los resultados de los peritajes estaremos en condiciones de hacerlos públicos y subirlos a Internet, dijo un alto funcionario de la PGR.
De su lado, Eber Betanzos, subprocurador en Derechos Humanos y Prevención del Delito de la PGR, aseguró en diversas entrevistas que la dependencia no violó el acuerdo de confidencialidad con el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), pues nunca establecimos una determinación respecto de la forma en que estos resultados serían comunicados.
Agregó que el resultado del tercer peritaje fue abierto en presencia de la PGR y del GIEI, e insistió en que el compromiso era que las conclusiones fueran entregadas a más tardar el 31 de marzo.
El funcionario dijo que se encuentra fuera de México, ya que el Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Innsbruck le entregará un sobre cerrado con los resultados del peritaje más reciente.
Aseguró que la carpeta será abierta en presencia de los representantes de los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, funcionarios de la PGR e integrantes del GIEI y del Grupo Argentino de Antropología Forense.
Solamente voy a recoger un sobre cerrado que contiene resultados. Los traigo y aquí (en México) serán abiertos, explicó.
Detalló que se trata de resultados sobre restos de ropa y para una posible identificación.
La apertura del documento se realizará luego de que se cuadren las agendas, subrayó.
Respecto de la versión de que no se han reconocido los restos de ningún normalista, Betanzos expuso que el Instituto de Innsbruck sólo ha hecho la identificación de perfiles genéticos, a partir de los cuales el Poder Judicial de la Federación es el que establece una determinación respecto de esa identificación en sí.
El viernes pasado se dieron a conocer los resultados del tercer peritaje sobre la incineración de cuerpos en el basurero de Cocula, Guerrero, entre el 26 y 27 de septiembre de 2014.
Según Betanzos, el resultado fue entregado en tiempo y forma –el 31 de marzo de 2016– por los peritos expertos en fuego a la dependencia federal y a los especialistas.

viernes, abril 01, 2016

Listo, el tercer peritaje del basurero de Cocula

Lo presentarán expertos en breve
Gustavo Castillo García
 
Periódico La Jornada
Viernes 1º de abril de 2016, p. 7
En las próximas horas los seis especialistas que realizaron el tercer peritaje en el basurero de Cocula en materia de fuego entregarán sus conclusiones. Funcionarios que participan en el gabinete de seguridad revelaron que el documento que entreguen los peritos será dado a conocer una vez que los integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y los padres de familia de los 43 normalistas desaparecidos conozcan el estudio.
La Subprocuraduría de Derechos Humanos de la Procuraduría General de la República (PGR), que encabeza Eber Omar Betanzos Torres, esperaba el documento del estudio realizado por los seis peritos, de los cuales sólo se reveló la identidad de José Torero, quien hizo un primer análisis independiente al de la PGR y concluyó que en el basurero de Cocula no hubo un incendio con capacidad para incinerar a los 43 normalistas.
El tercer peritaje –la PGR realizó el primero– está precedido de un estudio independiente que efectuaron integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense, en el que también señalaron que no hubo incendio de gran magnitud en el basurero donde los detenidos declararon al Ministerio Público Federal que habían privado de la vida e incinerado los cuerpos de los normalistas.
El nuevo estudio, que comenzó a principios de marzo, es parte de los compromisos asumidos por el gobierno federal y la PGR. En octubre de 2015, la procuradora Arely Gómez dijo a senadores que se realizaría ese peritaje y se abrirían más líneas de investigación.
De acuerdo con los funcionarios entrevistados, los especialistas que realizaron el estudio deberán entregar un documento con conclusiones colegiadas; es decir, que todos lleguen a una determinación acerca de si en el basurero de Cocula pudo ocurrir o no un incendio capaz de incinerar los cuerpos de 43 personas.
Las conclusiones, indicaron, deberán ser conocidas al mismo tiempo por las autoridades, los integrantes del GIEI y los padres de familia. Después se decidirá si se presentan a la opinión pública y se anexan al expediente de la investigación.