sábado, febrero 06, 2021

La Caja de Pandora/ Ofelia Medina, aires de esperanza

Elvira Gomezturja

Ciudad de México, 10 de enero (entresemana.mx).En el fondo de su caja, Pandora descubrió a Elpis, un pajarito que simboliza la esperanza, y con ella es precisamente que pintamos este inicio de año. Especialmente con la esperanza que nos da la existencia de seres humanos cálidos y compasivos como Ofelia Medina, ante el infortunio de los más desfavorecidos y que ha hecho de su activismo social una vocación.

Ayudar al prójimo no es fácil, obtener y reunir recursos, lograr que gente pudiente se desprenda de dinero o ayuda en especie, no es una trivialidad. Distribuir esos recursos correctamente, para que lleguen a manos con verdadera necesidad, es una ardua e interminable labor.

Tener la presencia y el comportamiento que abran puertas, conseguir que esas almas desesperadas de ayuda confíen en ti, requiere de un don extraordinario. Todas estas virtudes se conjugan en una mujer: Ofelia Medina.

COMPROMISO CON LOS INDÍGENAS

Ofelia Medina es una gran actriz de larga e importante trayectoria. La recordamos desde «Lucía sombra» (1971), «Rina» (1977), «Toda una vida» (1981) basada en la existencia de la tiple María Conesa, apodada «La Gatita Blanca» y otras tantas.

Su debut cinematográfico fue en «Patsy, mi amor» (1969). Ha sido  multipremiada por la película «Frida, naturaleza viva» (1983) del cineasta Paul Leduc, sobre la vida de la pintora Frida Kahlo.

En 2016, rodó su primera película como directora. La historia de un niño de la comunidad maya inspirada en la realidad; ella escribió el guión.

Cada una de sus actuaciones han hecho de Ofelia una de las actrices con más prestigio y reconocimiento.

Recuerdo que la vi en el teatro Blanquita hace décadas, en un espectáculo de créditos compartidos, donde bailaba, cantaba y actuaba, titulado «Frivolidad… es». Años después la disfruté en La casona de Emilio «El Indio» Fernández con «Cada quien su Frida». He visto tantas facetas de Ofelia y es tal su versatilidad que no deja de asombrarme. Sin embargo, su mejor rasgo, independientemente de su talento, es su afán por ayudar y contribuir a crear un mundo mejor. Activista social desde hace años ha estado comprometida con la defensa de los derechos humanos de los grupos étnicos marginados.

AMENAZADA POR SU LABOR

En 1985, Ofelia fue cofundadora del «Comité de Solidaridad con grupos étnicos marginados», primera organización mexicana para la defensa de los Derechos Humanos de los indígenas mexicanos. Inició con un seminario sobre el hambre en México, la defensa de presos indígenas en cárceles mexicanas y actividades culturales con estas comunidades. A partir de ese momento la labor de Ofelia se hizo tan trascendente y visible que empezó a recibir amenazas por su actividad como defensora de los Derechos Humanos en México.

En 1990, fue cofundadora del Fideicomiso para la Salud de los Niños Indígenas de México, A.C. (FISANIM).

Ese mismo año, el FISANIM comenzó a trabajar en Chiapas en un programa de nutrición en comunidades zapatistas.

Fue organizadora de las elecciones en el territorio zapatista, denunció el fraude de dichas elecciones y fue procuradora electoral.

Perteneció al grupo de la Sociedad Civil en el Diálogo de Paz en Chiapas y la formulación de Los Acuerdos de San Andrés.

En 1998, formó parte del grupo que hizo las enmiendas al artículo 4to  de la Constitución, para concebir a México como un país pluriétnico y  pluricultural.

Su labor no ha sido sencilla: «El gobierno del estado de Chiapas me declaró ‘persona non grata’ en el estado e intentó expulsarme. Fui defendida por muchas personas y permanecí allí trabajando hasta el día de hoy».

En 2006, participó en el documental «Juárez: la ciudad donde las mujeres son desechables».

Actualmente es miembro de la Academia de los Derechos Humanos, de la Fundación del Comité de Solidaridad con Grupos Étnicos Marginados, del Consejo de Paz de las Naciones Unidas y del Grupo de los 100.

Ofelia es ejemplo de cómo es posible utilizar fama y poder en pro del bienestar de los más desprotegidos.

Desde hace años Medina reúne y reparte ayuda en Chiapas.

En una ocasión me tocó acompañarlas, a ella y a su brazo derecho Begoña Lecumberri, y testificar la entrega de alimentos. La actitud abrumadoramente humilde de Ofelia, su actitud y guía para que los que la acompañamos nos condujeramos en forma adecuada, nos dió una lección de vida. Aquel viaje representó una experiencia invaluable.

Cada uno de nosotros debería emprender por lo menos una vez en nuestra existencia una odisea de esta envergadura. Observar como la gente vive con lo realmente indispensable, careciendo de agua al instante con solo abrir un grifo. Su alimento habitual son frijolitos aguados con tortillas, cebollita y chile serrano picados, servido en un plato de barro. La tierra es su parquet y sus casas son cabañas hechas con madera y hojas, y aún así, están dispuestos a compartir lo poco que poseen. Este panorama cambia radicalmente nuestro punto de vista sobre los valores en la vida. Convivir con la pobreza extrema nos hace más humanos, menos pretensiosos y nos obliga a dar gracias por lo que tenemos, a quejarnos menos.

Mi reconocimiento y admiración por Ofelia creció y sigue en aumento cada año que veo que prosigue infatigable con su tarea humanitaria.

Esta mujer que ha recorrido el mundo y conoce el glamour del espectáculo, se despoja del mismo y hasta lo desprecia un poco para a través del fideicomiso que encabeza, entregar año con año despensas y cobijas.

Medina convoca al apoyo ciudadano permanente.

El pasado diciembre el Fideicomiso para la Salud de Niños y Niñas (Fisanim) y la agrupación Cáritas de la diócesis de San Cristóbal entregaron despensas para 315 familias y cobijas a los desplazados de Aldama.

Ofelia informó que «para no poner en riesgo a las personas que llevaron la ayuda, pues los ataques continúan en dicho municipio, el acto se realizó en esa ciudad, a donde acudieron representantes de las comunidades».

El Fisanim, entregó alimento de amaranto enriquecido, jabón, cuadernos, lápices, bolígrafos y cubrebocas, y Cáritas, despensas completas y cobijas. Los beneficiados expresaron su agradecimiento a todas las personas que con sus donativos hacen posible que sigan llevando esperanza a estas comunidades.

Integrantes de ambas agrupaciones fueron atacados el 18 de noviembre pasado en Aldama por grupos armados de corte paramilitar de Santa Martha, Chenalhó, cuando entregaban ayuda humanitaria a indígenas. Incluso la religiosa María Isabel Hernández Rea, agente  pastoral de la diócesis de San Cristóbal, fue herida por una bala en una pierna.

La actriz recordó: «Hemos hecho un llamado a las autoridades locales, estatales y federales para que paren los ataques, detengan a los agresores y cumplan con la atención integral a las comunidades, pero no hemos tenido respuesta».

Solicitó a la sociedad civil que siga vigilante de la situación y participe en la campaña del Fisanim denominada «Te quiero abrazar»:

«El Fisanim agradece de corazón los donativos que de ustedes hemos recibido para llevar esperanza y alegría a las familias desplazadas de Acteal, Aldama y Chalchihuitán, Chiapas. Ahora empezamos a juntar donativos para mandar abrazos en forma de cobijas».

Ofelia Medina continuará llevando a la comunidad de Acteal maíz, despensas completas, alimento enriquecido, cubrebocas y jabón.

Lo deseable es que más poderosos y famosos como Ofelia se unan a estas causas y volteen la mirada hacia los desvalidos para ayudar a erradicar la enorme miseria y hambruna que azotan no únicamente a comunidades indígenas, sino a toda la humanidad, y que se agudizó el 2020 con la pandemia del covid.

Ofelia nos regala aires de esperanza… Quizá la humanidad tenga otra oportunidad…

Comentarios: egomezturja@gmail.com