miércoles, febrero 25, 2015

En Iguala, en celebración alterna por el Día de la Bandera, insisten en revisar cuarteles


Padres de familia y estudiantes de la normal de Ayotzinapa realizaron un mitin y bajaron parcialmente el lábaro monumental de la ciudad de Iguala, Guerrero, en señal de luto por la desaparición de los 43 alumnos de esa institución. Alrededor de 500 soldados y policías federales y estatales acudieron al lugar para mantener un cerco sobre los más de 400 manifestantes Foto Cuartoscuro

Pronto este país tiene que ser libre, afirman padres de estudiantes desaparecidos
Sergio Ocampo Arista
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 25 de febrero de 2015, p. 18
Iguala, Gro.
Aproximadamente 400 personas –entre padres de familia y alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa– demandaron el ingreso a cuarteles militares, principalmente del 27 batallón de infantería, ubicado en esta ciudad, pues sospechan que soldados de ese regimiento participaron en la desaparición de 43 alumnos de ese plantel.
En el contexto del 194 aniversario de la creación de la bandera nacional en esta ciudad, los manifestantes subieron el empinado cerro donde se encuentra el enorme lábaro patrio, el cual bajaron para colocarle una hoja con la leyenda Nos faltan 43, escrita con sangre de estudiantes, padres de familia y otros participantes en la protesta, y luego lo izaron a media asta.
Eran después de las 11 horas cuando empezaron la caminata de más de cuatro kilómetros. En la entrada de Iguala, cerca de las instalaciones de la Policía Federal, unos 400 agentes les cerraron el paso a los vehículos, incluidos dos autobuses de turistas alemanes, quienes tomaban fotos de lo que acontecía.
Durante el homenaje al lábaro patrio, la madre de uno de los desaparecidos gritó a los policías: saluden a la bandera, tengan respeto, mientras ella lo hacía mirando el lienzo.
En ese momento arribaron más de 500 uniformados, entre militares y policías federales y estatales, con la intención de impedir el acto encabezado con la banda de guerra de Ayotzinapa.
Megáfono en mano, Felipe de la Cruz Flores, vocero de los padres de los normalistas, dirigió un mensaje a los policías y soldados, en el que les recordó que aquí fue elaborada la bandera “por el pensamiento libre de los mexicanos de aquel tiempo.
Hoy nos damos cuenta de cómo esta bandera ha sido pisoteada por los mismos elementos que debían protegerla. Estamos aquí para rendir homenaje a la bandera, pero que hoy nos llena de vergüenza al saber que vivimos en un país criminal y asesino, y que los gobernantes que tenemos están amafiados con la delincuencia organizada.
A los uniformados les dijo: así los quisiéramos ver cuando los narcotraficantes matan a los ciudadanos impunemente, como aquí en esta ciudad. Por eso venimos a rendir honores, y hoy debiera darles vergüenza utilizar el uniforme para atacar al pueblo. Estamos exigiendo que nos regresen a los 43 normalistas desaparecidos.
De la Cruz advirtió: van a ser castigados los malditos asesinos encubiertos con uniforme, y no vamos a descansar hasta lograrlo. Sabemos lo que piensa hacer este gobierno; a nosotros ya no nos da miedo, porque muy pronto este país tiene que ser libre, y no estará gobernado por la delincuencia.
Recalcó: le decimos a (el presidente Enrique) Peña Nieto que se va a cumplir la advertencia que le dijimos en Los Pinos: no cumplió y va a tener que irse de donde está sentado.
Vidulfo Rosales Sierra, abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, señaló: “El lábaro patrio ha sido pisoteado y manchado con la sangre de tres normalistas, de tres ciudadanos (los seis fallecidos) y de 43 estudiantes que hoy en día no sabemos dónde se encuentran, porque el gobierno federal no ha dado respuesta. La única respuesta que nos da es la represión policiaca y la militarización de nuestro país.
Les decimos que no nos amedrentan las armas ni la policía, porque tenemos 43 vidas que estamos buscando, añadió.
Al terminar el acto, policías y soldados abrieron paso para que los contingentes regresaran. Antes volvieron a subir la enorme bandera, que durante todo el tiempo retuvieron en sus brazos para que al ser izada no tocara el suelo.