sábado, julio 03, 2010

“Tiene que ser castigado el mal gobierno de Peña Nieto”, advierten atenquenses

Ante una multitud que los recibe, líderes del FPDT anuncian lucha contra sus represores

El dirigente Ignacio del Valle y su esposa, Trinidad Ramírez, a su llegada a San Salvador Atenco, ayer por la madrugada-Foto Jesús Villaseca

Javier Salinas Cesáreo y René Ramón Alvarado
Corresponsales
Periódico La Jornada

San Salvador Atenco, Méx., 2 de julio. Ignacio del Valle Medina, Felipe Álvarez y Héctor Galindo Gochicoa, los tres dirigentes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) liberados la noche del jueves del penal de máxima seguridad del Altiplano, además de Jesús Adán Espinoza –quien se encontraba fuera del municipio desde el 4 de mayo de 2006–, fueron recibidos por una multitud en la explanada principal de este poblado la madrugada del viernes.

La noche del jueves y la madrugada del viernes fue una jornada larga de espera e incertidumbre para cientos de pobladores de Atenco, antes de que se conociera la libertad de los tres dirigentes.

Dos grupos de pobladores se apostaron sobre la carretera federal Texcoco-Lechería, donde prendieron fogatas, y otro en la explanada principal. Ya para entonces acumulaban 40 horas de espera.

A las 4:15 horas de este viernes, la detonación de decenas de cohetones fue la señal de que la caravana de autobuses y vehículos procedentes del Altiplano iban a entrar al poblado.

Los tres dirigentes y Adán Espinoza ingresaron en San Salvador Atenco y empuñaron su “símbolo de resistencia”, el machete que les entregaron, mientras una multitud, con emoción, entonaba el Himno Nacional.

Los cuatro caminaron varias calles hasta la plaza principal en medio de una cadena humana. Era como en sus mejores tiempos de lucha contra la expropiación de sus tierras para la construcción del aeropuerto alterno de la ciudad de México, aunque se veían un poco más “viejos y demacrados”.

“Zapata vive, la lucha sigue”

Al grito de “Zapata vive, la lucha sigue”, los activistas fueron recibidos por familiares, amigos, miembros del FPDT e integrantes de organizaciones solidarias, frente al auditorio Emiliano Zapata.

Los cañoncitos, que tradicionalmente se utilizaban en las marchas, retumbaron de nuevo. Ahí estaba don Panchito, de la “vieja guardia”, conformada por los ancianos del pueblo (muchos fallecieron sin que los vieran regresar).

“Nuestro compromiso es seguir en la lucha, primero por la libertad plena de América del Valle (hija de Ignacio y perseguida política) y después por que haya castigo a los autores intelectuales de la represión a Atenco. Tenemos que decirle a este mal gobierno, principalmente al de Enrique Peña Nieto, que no se va a quedar impune lo que hizo, que tiene que ser castigado”, señalaron.
“Si apoyar a un movimiento es un delito, sí me considero de alta peligrosidad, y sobre todo reincidente, porque voy a reincidir. Está la lucha de los electricistas, la de los compañeros mineros en Cananea”, expresó Ignacio del Valle.

Felipe Álvarez sostuvo que la cárcel no ha podido doblegarlos “y jamás podrá hacerlo porque la conciencia va más allá de los barrotes de la prisión. La conciencia está por encima de todo”.

Contó que en el penal de máxima seguridad del Altiplano algunos presos le decían: “No te agüitas, Gorila (así le apodaban)”, mientras otros afirmaban: “Más bien quienes se arrepienten somos nosotros de lo que hicimos allá afuera, los que matamos, los que robamos. Este bato no se arrepiente, al igual que sus compañeros Nacho y Héctor, porque están conscientes y saben por qué están aquí.

“Y eso es cierto, porque jamás nos vamos a arrepentir de luchar y exigir al mal sistema lo que nos corresponde.”

Galindo Gochicoa, el último que abandonó el penal del Altiplano, se pronunció también por continuar la lucha. Detalló que sus abogados pagaron el jueves la fianza que el juzgado sexto fijó en 15 mil pesos y fue así que obtuvo su libertad pasada la medianoche.

Este viernes el dirigente acudió al juzgado sexto de distrito con sede en Nezahualcóyotl, donde personal del Poder Judicial de la Federación le tomó huellas dactilares y fotografías para ser integrado al sistema biométrico de registro de asistencia de procesados en libertad provisional por el juicio que se le sigue por el delito de ataques a las vías de comunicación.

Entrevistado fuera de los juzgados federales, en la franja del bordo de Xochiaca, Gochicoa informó que aún está en proceso el juicio de amparo por la causa 15/2008 que se le sigue por ese delito.

Advirtió que el tercer tribunal colegiado del segundo circuito en materia penal con sede en el estado de México ha retrasado la sentencia, la cual debió dictar en febrero pasado.

“Así como a muchos compañeros se les ha otorgado el amparo, en el mismo sentido debe venir para mí, porque si no, aquí se estaría viendo que el gobierno está reprimiendo a ciertas personas del movimiento”, abundó.

El paso que sigue es planear la estrategia jurídica para demandar la indemnización por daños y perjuicios “ocasionados a cada una de las personas que fueron reprimidas por el Estado el 3 y el 4 de mayo de 2006”, concluyó.