martes, octubre 24, 2006

22 de octubre, una lucha como hoy

Damián G. Camacho Guzmán

San Salvador Atenco, 22 de Octubre de 2006.

El 22 de octubre de 2001 nace una lucha. La tierra no se vende, se ama y se defiende. Ese fue el grito que alzó Atenco la mañana de ese 22 de octubre en contra de la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Desde entonces este pueblo fue elegido para ser avasallado, y, desde entonces sus campesinos y campesinas eligieron la lucha como único recurso de dignidad. Aquél día los niños, jóvenes, adultos y ancianos, hombres y mujeres vieron arrebatada la continuidad su vida, de sus muertos, de sus hijos, de su tierra, de su territorio, de sus pueblos, de su cultura, de sus tradiciones, de su historia, de su futuro. No había más alternativa que aceptar el decreto o defender la tierra. Muchos decían: “al gobierno no se le puede ganar”. Otros decían: “la tierra no se da”.

Aquí se emprendió un largo camino de encuentros con ustedes mismos, querían verse en el otro y reconocerse en lo colectivo, para entender lo que los hacía ser pueblo. Vieron hacía atrás y hacía adelante, sabían que su historia tenía futuro. Por eso recordaron que Nezahualcóyotl hizo de estas tierras su poesía, que sus abuelos habían muerto por estas tierras, que sus padres habían luchado contra el cacique para arrebatarle lo que no era suyo. Poco a poco ustedes recordaron su pasado y reconocieron a la organización como el camino a la resistencia y vieron en la unidad la esperanza de sus pueblos para ser libres. Ya desde antes habían trabajado por su pueblo y su región, tenían tradición de lucha, así que debían recuperarla para ese momento en donde se jugaban el futuro, es decir, el ahora.

Con la llegada de Fox al gobierno federal, pretendía agudizar el modelo económico neoliberal en marcha desde 1982, la palabra capitalismo rondaba fuertemente en el pueblo de Atenco de la manera más salvaje. La mundialización como expresión de la hegemonía de las relaciones capitalistas. Subordinando a la política por la economía, con la pretensión de que el mercado regule a la sociedad. La expresión más clara de la modernización como razón instrumental. En México al igual que en los países periféricos fue el gobierno quién reguló la desregulación del propio Estado, por eso se explica por qué el gobierno federal expidió un decreto expropiatorio con fines de “utilidad pública”. El capitalismo genera relaciones sociales que implican la explotación al campesino, no les bastó la entrega al campo mexicano con el Tratado de Libre Comercio, sino que también, querían el destierro y el desprecio a un pueblo con historia. La idea de desarrollo en Atenco era impuesta bajo el argumento de que esa tierra no servía, y que debía llegar el progreso como único modelo civilizatorio, un modelo “sin los campesinos”. Querían trasladarlos al mercado de la tierra, donde los campesinos eran los vendedores y ellos los compradores, en un intercambio desigual porque se les ofreció de 7 a 25 pesos por metro cuadrado, mientras que ellos iban a vender con la moneda de cambio del capital: el dólar. Después diría el gobierno que su error fue ofrecer poco dinero, pero se equivocó nuevamente, en Atenco no querían ni quieren vender la tierra, ¿por qué quién vende a su madre tierra?. Fue así como aquí decidieron enfrentar al enemigo de todos los pueblos del mundo: el capitalismo.

Con el proyecto del aeropuerto encontramos que los presidentes municipales de Atenco Margarito Ruiz, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y de Texcoco Horacio Duarte, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), estaban de acuerdo con el proyecto, que uno de los principales impulsores, por sus intereses con el grupo Atlacomulco, era Arturo Montiel, gobernador del Estado de México, que Vicente Fox, apoyaba decididamente el proyecto para privilegiar con su alianza de clase a empresarios trasnacionales y obedecer los mandatos del gran capital. Todos ellos habían prometido el desarrollo en este pueblo sin sus campesinos, por eso ustedes decidieron enfrentar al enemigo de los explotados en México: el gobierno.

Aquí se emprendieron varias acciones y se decidió iniciar un proceso de autonomía y autogestión. Hubo un trabajo intenso para ir y platicar con sus familias y con cada pueblo para saber qué pensaban, sí estaban dispuestos a luchar para defender la tierra. Luego de reunirse y emprender acciones decidieron formar el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. Organización que surgió con el objetivo de unir a los pueblos para defender a su madre tierra. Desde la tierra nació el grito que desde entonces encendió el amor por ella: “cuando el pueblo se levante por pan, libertad y tierra, temblaran los poderosos de la costa hasta la sierra”. Cuando salieron a las calles decidieron ir con ustedes mismos, fueron lo que son, machete en mano, un símbolo que arma a la ciudad de campo y sudor que da de comer. Salieron con cañones para despertar la conciencia del que espera. Buscaron diálogo para entregar el pensamiento. Hicieron reuniones, mesas, foros, asambleas, encuentros, tal vez sólo podían encontrarse con sí mismos.

No pudieron caminar solos, no hacía falta, así que encontraron el apoyo de muchos pueblos, organizaciones y personas que creían que la defensa era justa y que luchaban contra los mismos enemigos. Fue así como aprendieron de la solidaridad el respeto y la admiración por otros hombres y mujeres que luchan por todos, desde entonces hicieron de la solidaridad un principio básico de la lucha, porque concibieron que la solidaridad significa hacer como suya la lucha del otro.

Recorrieron los laberintos de la estructura del poder para inconformarse contra el decreto, hicieron todo aquello que la “justicia” institucionalizada marca como vía -para terminar legitimando los actos del dueño del poder. Al contrario, fueron acusados de muchos delitos, los expedientes en su contra crecían rápido y la justicia tenía cara de policía judicial y expedientes en gobernación.

Hasta que llegó la hora de combatir, lo hicieron en un momento cuando se suponía que no iban a vencer, el desgaste, el conflicto, la ruptura, la cooptación, la delación, los infiltrados, la propaganda, la intransigencia, la violencia, eran signos de lo que venía: la derrota. Así despertó el 11 de julio de 2002, la policía estatal confrontó a los compañeros y luego del combate detuvo a varios de ellos y los encarceló. La reacción del pueblo fue la dignidad. Tocaron las campanas y tomaron el territorio. Estaban listos para enfrentar la furia del poderoso, el pueblo acompañó la noche para amanecer la victoria. Cuatro días después, con la demostración de la fuerza organizada el poderoso entregó a los compañeros presos. Casi un mes después se consumó la primera victoria de un pueblo campesino en este sexenio con la derogación del decreto expropiatorio, provocando así la derrota de ese proyecto neoliberal de la clase política. Ese día gritaron: “¿qué hicimos? Vencimos, ¿qué haremos? Venceremos.”

Una vez lograda la defensa de la tierra, nuestro Frente de Pueblos luchó por la libertad de los compañeros sujetos a proceso, se inició una serie de diálogos con los gobiernos federal y estatal para atender el problema de la “gobernabilidad” (devolver las instalaciones de la Presidencia Municipal), la indemnización a los familiares del compañero caído en la lucha José Enrique Espinosa Juárez. En agosto de 2003 se logró un acuerdo político que daba salida al posconflicto. Mientras tanto el Frente se mantuvo como organización y atendió la problemática del desarrollo municipal y regional como prioridad, por lo que se encargó de concentrar las demandas de tierra, justicia, educación y del campo. La política alternativa del Frente hace mantener a Atenco con un doble poder que confronta al institucional y lo somete al choque de fuerzas para buscar la solución a las demandas planteadas. Además, la permanencia de la organización permite reconstituirse ya no con el único objetivo de defender la tierra, defensa que hace permanentemente con la sola existencia del Frente, sino que ahora lo centra en el elemento de la solidaridad.

De ahí surge la solidaridad con los floristas de Texcoco. El Frente fiel a sus principios brindó el apoyo y dialogó con los gobiernos municipal y estatal bajo la demanda de no ser reubicados del mercado Belisario Domínguez. El gobierno municipal perredista se negó y junto con el gobierno del estado instrumentaron un operativo para impedir la instalación de los floristas el 3 de mayo de 2006 (incumpliendo el acuerdo del día anterior). Por lo que cercaron a los compañeros e iniciaron una embestida policiaca contra el pueblo de San Salvador Atenco. El pueblo resistió y echó a correr a los policías. Se preparó una impresionante labor propagandística que criminalizó al Frente, y los tres gobiernos, municipal, estatal y federal, es decir el PRD, el PRI y el Partido Acción Nacional tomaron la decisión de detener a los integrantes del Frente y a los floristas en Texcoco, y de atacar el 4 de mayo a la población con un acto de demostración de fuerza con mas de cuatro mil elementos de la Agencia de Seguridad Estatal y de la Policía Federal Preventiva.

Entraron a Atenco con transmisión de televisión en vivo, se trató de una acción de legitimación para intentar inhibir o disuadir la participación del Frente y de las organizaciones sociales en el país. Por eso catearon las casas, sacaron a familias para apresarlas, detuvieron en total a 207 hombres y mujeres, torturaron, violaron y asesinaron a dos jóvenes en esos hechos.

Las razones son evidentes, se trató de golpear a la organización que mantiene un doble poder en la región y que confronta al poder formal con una política de alianzas basada en la solidaridad y la defensa de la tierra, con proyecto en la escala regional y con proyección nacional al formar parte de otros esfuerzos de convergencia como la Otra Campaña, por lo que constituye un serio peligro para los intereses de la clase gobernante. Bien sabemos que la represión del 3 y 4 de mayo no se explica sino se hubiera obtenido la victoria en 2002, ¿sino a qué pueblo iban a reprimir ante un hecho consumado?, por lo que la otra razón es que el gran capital quiere la tierra para imponer su aeropuerto y prepara las condiciones para que su nuevo capataz aplique mano firme y logre lo que Fox no pudo impulsar, junto con la privatización de los energéticos y las llamadas reformas estructurales.

Lo que no quiere entender el dueño del poder es que Calderón es producto de un fraude y que no tiene legitimidad y a pesar de que quieran imponerla, con una política de terrorismo de Estado para emular a Salinas de Gortari, en las calles las masas no están dispuestas a aguantar seis años de continuismo.

La lucha magisterial en Oaxaca con la sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y la conformación de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) es la demostración más clara de la existencia de fuerzas reales que construyen autonomía y autogestión. Este movimiento en Oaxaca se une a los procesos que se viven en Chiapas con los Caracoles, en Guerrero con la Policía Comunitaria, la Parota, en Atenco, de la propia movilidad de la Convención Nacional Democrática, de construcción de un sujeto social de cambio que constituye un doble poder frente al establecido. Sin embargo, el conflicto en Oaxaca es estratégico porque representa un empuje al proceso de acumulación de fuerzas que evidencia el distanciamiento de la clase política con el pueblo y además se confronta y combate de manera directa en formas de lucha que le dan dinamismo al propio movimiento popular. La resolución también pasa por la solidaridad de las organizaciones del país para empujar a que el movimiento se alce con la victoria, ya que ésta definiría a corto y mediano plazo el papel del movimiento social frente a la ofensiva de la derecha neoliberal en nuestro país. Por eso “Oaxaca somos todos”.

Oaxaca, Atenco, la Parota, Chiapas y todas las luchas necesitan uno de otro para triunfar, por eso es importante buscar la unidad entre iguales a partir de objetivos comunes que definan un programa de lucha que enfrente al Estado burgués, de carácter clasista y anticapitalista y que sea capaz de construir una política alternativa y contrahegemónica.

En Atenco después de cinco años sigue la lucha: “nos han reprimido pero no nos han vencido”, es ahora la consigna que define el balance, al igual que antes se sigue luchando por la libertad de los compañeros y compañeras, 26 presos en Santiaguito y 3 en el Penal de máxima seguridad de la Palma, Almoloya de Juárez; se sigue luchando porque termine la persecución de los miembros del Frente de Pueblos; luchamos porque se castigue a los responsables de la muerte de Javier Cortéz y de Alexis Benhumea; luchamos porque se castigue a los responsables de las violaciones a nuestras compañeras; luchamos por el castigo a los policías torturadores; luchamos por el castigo a los responsables de la represión del 3 y 4 de mayo de 2006, Enrique Peña Nieto, Wilfrido Robledo, Nazario Gutiérrez, Vicente Fox y mandos medios; luchamos por la dignidad de nuestro pueblo, luchamos por la defensa de la tierra; pero no sólo por eso, también luchamos junto a la APPO; la otra campaña; los zapatistas; los pueblos indígenas; por la libertad a los presos de Guadalajara; la libertad de los hermanos Cerezo; la libertad de Gloria Arenas y Jacobo Silva Nogales; por los presos políticos de todo el país; y , luchamos con todos aquellos que en cualquier lugar del mundo hagan de la lucha su bandera.

Sin un nacimiento el 22 de octubre de 2001 de un pueblo que lucha, Atenco no sería más que un pueblo avasallado por la modernización neoliberal, sin embargo, gracias a que decidió su propio camino este día volvemos a levantar el machete de la lucha, porque como hace cinco años, Atenco arma su historia.